La historia de Marx (Parte 3)

El texto que viene a continuación es una sucesión de fragmentos íntegramente extraídos de, según el Grupo editorial Grijalbo, “la biografía más rigurosa y exhaustiva del pensador más influyente de nuestra época”. Se trata del libro Karl Marx, su vida y sus ideas, escrito por David McLellan.

TRÉVERIS, BONN Y BERLÍN

2. Días estudiantiles [Parte 2 de 3]

“El hegelianismo era la filosofía dominante en Berlín donde Hegel había ocupado la cátedra de Filosofía desde 1818 hasta su muerte en 1831. Construyendo sobre la centralidad de la razón humana propuesta por Kant, Hegel había unido en un sistema comprensivo los temas de la filosofía idealista alemana y, en particular, los de la filosofía de Fichte y Schelling: inmanencia, desarrollo y contradicción. “El gran mérito de la filosofía de Hegel -escribió Engels- consistía en que por vez primera la totalidad de los aspectos naturales, históricos y espirituales del mundo fueron concebidos y representados como un proceso de transformación y desarrollo constantes realizando un esfuerzo para mostrar el carácter orgánico de este proceso.” Hegel partía de la creencia de que, como dijo de la Revolución Francesa, “la existencia del hombre tenía su centro en su cabeza, esto es, en la Razón, bajo cuya inspiración construye el mundo de la realidad”. En su mayor obra, la Fenomenología, Hegel trazó el desarrollo de la mente o espíritu, reintroduciendo el movimiento histórico en la filosofía y afirmando que la mente humana puede alcanzar el conocimiento absoluto. Analizó el desarrollo de la conciencia humana, desde su percepción inmediata del aquí y el ahora, hasta la fase de la autoconciencia, el entendimiento que permite al hombre analizar el mundo y ordenar consecuentemente sus propias acciones. A continuación, llegaba el estadio de la razón misma, la comprensión de lo real, tras la cual, el espíritu -por medio de la religión y el arte- alcanzaba el nivel de conocimiento absoluto, nivel en el cual el hombre reconocía en el mundo las fases de su propia razón. Hegel denominó a estas fases “alienaciones”. “Hegel habló también del “poder de lo negativo”, pensando que existía siempre una tensión entre un estado de cosas dado y lo que estaba llegando a ser. Pues todo estado de cosas presente se encontraba en proceso de ser negado, cambiado en algo distinto. A este proceso llamaba Hegel dialéctica.”

“Ante el manifiesto atractivo de esta filosofía, Marx comenzó a clarificar sus ideas escribiendo; procedimiento que había adoptado y adoptaría muchas veces después”. “Así, Marx había recorrido la misma evolución que la filosofía clásica alemana, desde Kant y Fichte pasando por Schelling hasta Hegel.”

“Su conversión a Hegel se completó en primer lugar merced a una minuciosa lectura de Hegel”, “y, en segundo lugar, reuniéndose con una especie de grupo de discusión hegeliano”. “Este club”, “fue una compañía bulliciosa donde se bebía mucho, formando el punto focal del movimiento de los jóvenes hegelianos.
El ataque que los jóvenes hegelianos dirigieron a las ortodoxias de su tiempo partió de la esfera de la religión -área mucho más segura que la política-. Aquí, el legado de Hegel era ambiguo. La religión, con la filosofía, constituía para él la forma suprema de vida espiritual del hombre”. “El contenido de la religión era el mismo que el de la filosofía, si bien ambas diferían en método de captación. Mientras la filosofía empleaba conceptos, la religión hacía uso de la imaginación. Estas insatisfactorias aprehensiones imaginativas proporcionaban sólo un conocimiento fragmentario e impreciso de lo que la filosofía racionalmente comprendía. Pero la religión podía unirse a la filosofía mediante una filosofía de la religión y Hegel consideró que los contenidos dogmáticos particulares de la imaginación religiosa eran fases necesarias en el desarrollo del Espíritu Absoluto.”

“Si bien en los años inmediatamente posteriores a la muerte de Hegel su escuela estuvo unida y reinaba, suprema, en las universidades alemanas, hacia fines de 1830 había empezado ya a escindirse en dos alas en lo que a la cuestión de la religión respecta. Mientras que el ala conservadora de la escuela sostuvo el lema de que “lo real es racional” y no veía nada irracional en la representación tradicional de la religión, el ala radical se opuso a la complacencia de los conservadores con una insatisfacción que significaba el deseo de destruir los dogmas engarzados en las representaciones religiosas que, como ahora se decía, estaban superados”. “Pero, dada la posición de la Iglesia en Alemania y la íntima conexión entre religión y política, era inevitable que un movimiento de crítica religiosa derivara prontamente hacia otro de oposición política. Fue en cuanto miembro de este movimiento rápidamente cambiante, cuyo centro era el Club de los Doctores de Berlín, como Karl Marx comenzó a elaborar sus puntos de vista sobre la filosofía y la sociedad.”

“Uno de los más íntimos amigos de Marx en el club, Adolph Rutemberg, acababa de ser destituido como profesor de Geografía y se ganaba ahora la vida como periodista; Karl Köpen era profesor de Historia y llegó más tarde a ser un reconocido experto en los orígenes del budismo”. “La luz rectora del club era Bruno Bauer, quien había sido lector de teología desde 1834 e iba a ser íntimo amigo de Marx durante los cuatro años siguientes.”

“Mientras tanto, su estilo de vida, en línea con la estudiada bohemia del Club de los Doctores, condujo a Marx a alejarse más y más de su familia”. “De hecho, el informe final sobre la carrera universitaria de Marx declaraba que “en varias ocasiones había pleiteado por deudas” y había cambiado de dirección al menos diez veces durante sus cinco años de estancia.
Sus vínculos familiares se debilitaron aún más con la muerte de su padre en mayo de 1838″. “La muerte de Heinrich Marx redujo naturalmente de modo considerable los ingresos de la familia de Marx”. “Al mismo tiempo, los intereses de Marx comenzaron a cambiar definitivamente desde el derecho a la filosofía.”

“Con la creciente falta de apoyo de su familia, la elección de una profesión se hizo apremiante a más no poder, y el mundo académico parecía ofrecer el horizonte más inmediato de acción efectiva”. “A comienzos de 1839, Marx comenzó a trabajar en una tesis doctoral con la idea de obtener un puesto en la universidad como lector de filosofía”.

Dejar un comentario

La historia de Marx (Parte 2)

El texto que viene a continuación es una sucesión de fragmentos íntegramente extraídos de, según el Grupo editorial Grijalbo, “la biografía más rigurosa y exhaustiva del pensador más influyente de nuestra época”. Se trata del libro Karl Marx, su vida y sus ideas, escrito por David McLellan.

TRÉVERIS, BONN Y BERLÍN

2. Días estudiantiles [Parte 1 de 3]

“En octubre de 1835, a la temprana edad de diecisiete años, Marx abandonaba su casa camino de la universidad”; “a los tres días, se inscribía como estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bonn. El entusiasmo por el romanticismo que el barón Von Westphalen había despertado en Marx -suplantando, hasta cierto punto, el racionalismo ilustrado del hogar y la escuela- se incrementó durante el año vivido en Bonn, ciudad apenas mayor que Tréveris. Mas la universidad -con 700 estudiantes- servía de centro intelectual de la provincia renana; la perspectiva dominante era en su totalidad romántica y las lecciones más populares (a las que Marx asistió) eran las que el viejo A. W. Schlegel dictaba sobre filosofía y literatura. En general, se discutía poco de política: la universidad de Bonn, como la mayor parte de universidades alemanas, había experimentado una oleada de libre expresión y actividad antigubernamental a principios de 1830 que fue enteramente reprimida”. “Durante el primer semestre, Marx compartió una habitación con un estudiante de filosofía altamente respetado de Tréveris (quien había ingresado en la universidad un año antes), convirtiéndose en uno de los treinta miembros del Club de la Taberna de Tréveris y llegando pronto a ser uno de sus cinco presidentes. Las actividades del club se limitaban, en gran medida, a beber”. “Durante 1836, estalló en la universidad la rivalidad entre los estudiantes de Tréveris y los jóvenes aristócratas prusianos del Borussia-Korps. En ocasiones, la cosa degeneraba en lucha abierta y en agosto de 1836 Marx recibía, en duelo, una herida debajo del ojo izquierdo.”

“Cuando no bebía o se enzarzaba en riñas, Marx pasaba la mayor parte de su tiempo escribiendo poesía y entró a formar parte de un club de estudiantes de mentalidad afín. El club probablemente tenía tonos políticos: contaba entre sus miembros a Karl Grün, uno de los cinco futuros fundadores del socialismo “verdadero”; se encontraba bajo vigilancia policíaca y mantenía contactos con otros clubs poéticos universitarios, parejamente sospechosos”. “Mucho antes de finalizar el año académico, Heinrich Marx decidió que un año en Bonn era ya suficiente y que su hijo debía pasar a la Universidad de Berlín.”

“Marx abandonó Tréveris, camino de Berlín, en octubre de 1836. La capital se hallaba en agudo contraste con Bonn. Engels rememoraría más tarde el Berlín de aquellos días “con su burguesía apenas formada, su pequeña burguesía chillona y chabacana, tan pusilánime y servil, su clase trabajadora aún completamente desorganizada, su masa de burócratas y chupópteros de la nobleza y corte, su pleno carácter de mera “residencia”. Berlín era, en efecto, una ciudad ciertamente sin raíces, sin aristocracia de abolengo, ni burguesía sólida, ni clase trabajadora naciente. Con cerca de 300.000 habitantes era, al fin y al cabo, la mayor ciudad alemana después de Viena y contaba con una universidad tres veces mayor que la de Bonn, diferente, además, por entero, en su atmósfera. Diez años antes, Feuerbach había escrito a su padre: “No es cuestión aquí de bebidas ni pendencias o plácidos paseos en común; en ninguna otra universidad podrás encontrar igual pasión por el trabajo, igual interés por las cosas que no sean menudas intrigas estudiantiles, igual inclinación por las ciencias, calma y silencio. Comparadas con este templo del trabajo, las otras universidades parecen algo así como casas públicas”.”

“Bajo el impacto de los consejos de su padre y la atmósfera general de la universidad, el período romántico de Marx no sobrevivió más. La poesía, incluso durante su primer año en Berlín, no fue su única preocupación. Leía mucho también de jurisprudencia y se vio obligado a “luchar con la filosofía”. En la Facultad de Derecho de Berlín, el punto de vista hegeliano progresista estaba representado por Eduard Gans, a cuyas clases asistió Marx durante el primer período”. “La escuela opuesta de pensamiento, conocida como la Escuela Histórica del Derecho, estaba representada por Karl von Savigny, a cuyas clases también asistió Marx.”

“No es de sorprender, por tanto, que Marx se viese llevado, merced a sus estudios legales, a penetrar en el mundo de la especulación filosófica.  Ambas materias estaban, a su juicio, íntimamente vinculadas y trató de elaborar una filosofía del derecho. Empezó con una introducción metafísica y el conjunto creció hasta convertirse, antes de su rechazo, en una obra de trescientas páginas. El problema concreto que fue incapaz de superar en la introducción metafísica fue el conflicto entre lo que es y lo que debería ser”. “Precisamente era este vacío entre lo que es y lo que debería ser lo que Marx consideró más tarde que había salvado la filosofía hegeliana. La segunda objeción de Marx al sistema metafísico que construyó fue su “dogmatismo matemático”. Según Marx, los sistemas de Kant y Fichte, que sirvieron de inspiración para sus propias ideas en ese tiempo, eran vulnerables a esta objeción: constituían sistemas abstractos que, como la geometría, pasaban de los axiomas a las conclusiones.”

“Anteriormente, el racionalismo conceptual de Hegel había sido rechazado por Marx, el seguidor de Kant y Fichte, el romántico subjetivista que consideraba al ser supremo como separado de la realidad terrestre. Ahora, no obstante, empezaba a parecerle como si la Idea fuese inmanente a lo real”. “Ahora iba a resolver su crisis espiritual mediante una conversión al hegelianismo -conversión que fue tan profunda como repentina-. Fue probablemente el paso intelectual más importante de la vida entera de Marx.”

Dejar un comentario

La historia de Marx (Parte 1)

El texto que viene a continuación es una sucesión de fragmentos íntegramente extraídos de, según el Grupo editorial Grijalbo, “la biografía más rigurosa y exhaustiva del pensador más influyente de nuestra época”. Se trata del libro Karl Marx, su vida y sus ideas, escrito por David McLellan.

TRÉVERIS, BONN Y BERLÍN

1. Infancia

“Puede parecer paradójico que Karl Marx, a quien tantos movimientos obreros de nuestra época proclaman como maestro suyo y guía infalible de la revolución, provenga de una confortable familia de clase media. Y, sin embargo, él mismo resume su propia doctrina de que los hombres están condicionados por sus circunstancias socioeconómicas. La ciudad alemana donde creció, le infundió un sentido de honda tradición histórica al tiempo que le ponía en contacto íntimo con las duras realidades del subdesarrollo característico de la Alemania de entonces. Totalmente judío en cuanto a orígenes, protestante por necesidad y a la par viviendo en una región católica, su familia jamás pudo considerar completa su integración. El sentimiento de alienación se vio reforzado en el caso personal de Marx por la subsiguiente incapacidad en obtener un puesto docente en un sistema universitario que no dejaba sitio a los intelectuales disidentes.”

“Marx nació en Tréveris, un 5 de mayo de 1818. Aquella comunidad de cerca de 15.000 habitantes era la ciudad más antigua de Alemania”. “Bajo el nombre de Augusta Treverorum la ciudad fue considerada la Roma del norte y sirvió de cabeza de puente del más poderoso de los ejércitos romanos. La Porta Nigra, a cuya sombra (literalmente) creció Marx, y la enorme basílica del siglo IV eran monumentos perdurables de la gloria imperial de Tréveris”. “Marx recibió de Tréveris no sólo su acento ya de por vida renano, sino también su absorbente pasión por la historia arraigada en el entorno mismo de su adolescencia. Mas no fue sólo la ciudad de tiempos romanos la que influyó sobre él: durante las guerras napoleónicas fue anexionada, junto con el resto de Renania, por Francia, y regida según los principios de la Revolución Francesa durante el suficiente tiempo como para quedar empapada de un gusto por la libertad de expresión y la libertad constitucional que no caracterizaban al resto de Alemania”. “Así, no es sorprendente que Tréveris fuese una de las primeras ciudades de Alemania donde apareciesen las doctrinas francesas del socialismo utópico. El propio arzobispo se vio obligado a condenar desde el púlpito las doctrinas de Saint-Simon; y las enseñanzas de Fourier fueron activamente propagadas por Ludwig Gall, secretario del ayuntamiento de la ciudad, quien constantemente acentuaba la creciente disparidad y oposición, por tanto, entre el rico y el pobre.”

“Marx se hallaba predispuesto a adoptar una perspectiva crítica de la sociedad por cuanto procedía de un medio necesariamente excluido de toda participación social. Sería difícil encontrar a alguien con antepasados más judíos que Karl Marx. El nombre de Marx es una forma abreviada de Mordechai, posteriormente convertido en Markus. Su padre, Heinrich Marx, nació en 1782, hijo tercero de Meier Halevi Marx quien llegó a rabino”. “De hecho, casi todos los rabinos de Tréveris, desde el siglo XVI en adelante, fueron antepasados de Marx.”

“Cosa notable, el padre de Marx no se sintió afectado por esa vieja tradición secular de estricta ortodoxia judía. Rompió tempranamente con su familia, de la que decía no haber recibido nada “aparte de, para ser sincero, el amor de mi madre”, y a menudo contó a su hijo las grandes dificultades sufridas desde el comienzo y a lo largo de su carrera. En el momento de nacer Marx, era abogado del Tribunal Supremo de Tréveris”. “La madre de Marx, cuya figura permanece en la penumbra, parece haber seguido más ligada que su padre a las creencias judías”. “Es por ello muy posible que Henrietta Marx mantuviera vivas en su hogar ciertas costumbres y actitudes judías.”

“Es imposible estimar con alguna precisión la influencia que sobre Marx pudo ejercer esta vigorosa tradición familiar. “La tradición de todas las generaciones muertas pesa como una montaña sobre la mente de todos los vivos”, escribió más tarde”. “Hubo nueve niños en la familia de Marx, y Karl fue el tercero”. “Hasta los doce años, Marx fue probablemente educado en casa. Durante los cinco años siguientes, 1830-1835, asistió a la Escuela Superior de Tréveris”. “Recibió una sólida educación típicamente humanista. El talante liberal de la Ilustración fue introducido en la escuela por el último príncipe-elector de Tréveris, Clemente Wenceslao, quien había adoptado los principios de su famoso predecesor Febronius e intentaba reconciliar fe y razón desde un punto de vista kantiano”. “Marx no formó amistades duraderas en la escuela, pero iba a desarrollar un gran afecto por uno de sus contemporáneos, su cuñado Edgar van Westphalen”, “quien fue la tercera influencia importante sobre el joven Marx junto a la de la escuela y su casa.”

Dejar un comentario

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.